Road to iceland (part 8)

No hay quinto malo. Acumulamos cansancio porque cada jornada comienza sobre las nueve de la mañana y termina a las nueve de la no-noche. Pero sarna con gusto… Ya sabéis.
Hoy comenzamos visitando las instalaciones del instituto islandés. Antes de nada vemos las hot springs que resucitaron con el terremoto de 2008 y que están junto al centro. Me conmociona lo que me contesta Ágústa, cuando le pregunto si tras un terremoto es impredecible la aparición de estos manantiales termales. Me dice que es así y que a un profesor del centro le apareció uno bajo su casa. Me apunta también en el bosque cercano manchas de árboles secos que mueren por la aparición súbita de estos manantiales.
Hot springs

Hot springs

Nos paseamos por varios invernaderos. Resulta increíble pensar que estas instalaciones estén destinadas a 60 alumnos cada curso a los que imparten clases entre 5 y 6 profesores. La plantilla completa es de 15 personas contando además del profesorado al conserje, cocinera y resto de personal no docente. La comparación con el IEDA resulta imposible. Nosotros hemos tenido este año unos 6000 alumnos durante el primer trimestre, 87 profesores y 3 administrativos. La ratio alumno-profesor es 5 veces mayor en nuestro caso. Son enseñanzas diferentes, son países diferentes y patatín y patatán.

Invernaderos del centro

Invernaderos del centro

Gurry, la directora, en una clase

Gurry, la directora, en una clase

Pero lo cierto es que en España se juega continuamente a comerse las uvas de dos en dos aprovechando que el ciego no nos ve. Espero se me disculpe la referencia al Lazarillo de Tormes. Como muchos alumnos abandonan en el primer trimestre, te colmo la bolsa en el primero dice el responsable consejeril. ¿No será que muchos abandonan porque no puedo atenderlos uno a uno con el trato que merecen? ¿Cuáles se caen? Estarán los que se caigan porque cambien de vida, de domicilio o encuentren un trabajo, pero me juego una mano a que muchos abandonan por no haber conseguido un trato personal con ellos, por no haber sido suficientemente informados, ayudados, orientados y motivados. Y sobre todo, y esto me mosquea hasta la saciedad, los que más probable será que desistan es aquellos que más necesitan de nuestra ayuda y a los que se coloca en un aula virtual masificada donde un profesor tiene que hacer maravillas para detectar sus necesidades. En fin, muy triste porque además tras 4 cursos en el IEDA no encuentro en la administración ningún cambio de sensibilidad en este aspecto. Para que no quede duda, en 2007 Islandia invertía casi un 8% de su PIB en educación, nosotros no llegábamos al 5%.

Descartes cake

Descartes cake

Tras una pausa para un café… con tartas, ¿cómo no?, los estudiantes presentan sus países al resto. Nosotros traemos una colección de fotos sobre atractivos de España que nuestros alumnos repasan en 20 minutos para luego hacer, en un magnífico inglés, una estupenda presentación ante el resto de profesores y alumnos. Gemma y Luis son estudiantes de 1º de Alemán en el IEDA. Están siendo unos magníficos acompañantes de viaje. Participan en todo, hablan con todo el mundo, tienen una actitud curiosa y generosa… Verdaderos compañeros de viaje. Creo que en el aeropuerto de Düsseldorf dejamos olvidadas las etiquetas de profesor y alumno. Al finalizar las presentaciones, en paralelo los coordinadores de los 5 centros se han reunido para cerrar la organización del próximo encuentro y determinar las actividades online para el siguiente semestre, almorzamos en el instituto.
Gema y Luis hablando de España y el IEDA

Gema y Luis hablando de España y el IEDA

En menos de una hora estamos de nuevo en ruta. Ahora toca una de las visitas estrella: el círculo dorado. Se trata de un círculo formada por montañas que encierran el parque nacional de Thingvellir. En su interior se encuentra la localización del más antiguo parlamento del mundo. En 930, cuando en Córdoba brillaba el califato y se remozaba la mezquita, aquí las diferentes tribus se empezaban a reunir, hacha en mano, para llegar a consensos zapateriles… de ZP of course. En este lugar mágico donde las placas euroasiática y americana se separan, puedes ver una cascada que te engaña ocultando el río a tus ojos como si la tierra lo engullese (Gullfoss) y puedes medir la fuerza impredecible y titánica del interior de nuestro planeta en los géiseres de Haukadalur que escupen bolsas de agua hasta decenas de metros de altura.

Círculo dorado

Círculo dorado


Géiser

Géiser


Gullfoss

Gullfoss


Para cenar visitamos un agradable restaurante thailandés (Menam). Por un precio módico, 17-18 euros sin bebida, agüíta fresca va bien, tomamos una comida también módica. Vuelta a casa en autobús y aunque sigue sin hacerse de noche, a la cama rápido que mañana está ya aquí mismo.

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Acerca de Antonio González

Profesor de Física y Química. Actualmente trabajo en el IEDA como profesor de adultos online.
Esta entrada fue publicada en Cháchara de maestros, La vida misma y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Road to iceland (part 8)

  1. Gema dijo:

    Muchas gracias, Antonio, por tus crónicas, que acabo de leer de cabo a rabo. ¡¡Eres único describiendo situaciones!!

  2. Antonio González dijo:

    Gracias Gema. Todavía me queda alguna en la recámara. Besos.

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