Road to Iceland (part 3)

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En Düsseldorf pasamos cuatro horas de animada charla. Los roles de profesor y alumno se confunden. Gemma y Luis nos cuentan su experiencia como alumnos de alemán en el IEDA y debatimos sobre la enseñanza de idiomas online. Yo también comparto mis sensaciones de este año como alumno de francés en el IEDA y Lourdes en presencial. Además Eduardo es profe de inglés en Bachillerato y Esther por su parte tiene la experiencia extra del inglés para la Formación Profesional de Turismo. Cuando nos damos cuenta hemos montado una evaluación en toda regla. Particularmente yo echo de menos que la plataforma Moodle me permitiera repasar mi estudio de forma inteligente, aprovechando la información sobre mi interacción con los contenidos cuando los estudié por primera vez. Esto hoy por hoy, con nuestros contenidos en Agrega, es imposible pero no me digáis que no sería provechoso al preparar un examen saber qué ejercicios hiciste bien a la primera y ahora no merece la pena insistir en ellos y cuáles te costaron más y por tanto sería interesante remachar. Gemma piensa que las pruebas orales deben ser en vivo y en directo y algunos soñamos con cabinas para conversación y, ¿por qué no?, quien no sueña hoy no dará de mamar a su hijo mañana, un aula multimedia para grabación y edición de materiales, para los idiomas y para la Física y Química.

Mientras se pasean a nuestro alrededor hinchas alemanes ataviados con bufandas rojiblancas y negriamarillas, nosotros nos enzarzamos en una discusión sobre las políticas educativas que Luis ilustra con su experiencia personal como estudiante de logística en Inglaterra. Probamos un típico pastel alemán que saben como los palitos salados y que de lejos parecen morcillas lustrosas colgando.

El tiempo se pasa volando entre vuelo y vuelo y cuando nos damos cuenta estamos tomando cerveza en Berlín viendo una aburrida primera parte de la final de la Champions League entre aburridos alemanes que casi ni respiran. Igualito que un bar del aeropuerto de Sevilla si su majestad verde blanca y el eterno rival se jugaran una final europea. Igualito. Menos mal que nosotros ponemos nuestra buena dosis de humor.

Por cierto, en Tejel no hay tránsito y hemos temido por un tiempo la hipótesis de tenernos que plimpar todas las botellas de vino embolsadas y selladas al tener que pasar de nuevo los arcos de seguridad. Ese temor no se cumple. Es que Esther ha llegado a Berlín y nos ha traído buena suerte. La hipótesis era temida no porque no pudiéramos cumplir con el objetivo europeo de acabar con el vino antes de que se lo beba tu vecino (en este caso además con la agravante de súbdito Merkeliano), sino porque no íbamos a dar pie con bola para encontrar nuestros asientos en el último vuelo, of course.
Seguimos.

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Acerca de Antonio González

Profesor de Física y Química. Actualmente trabajo en el IEDA como profesor de adultos online.
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3 respuestas a Road to Iceland (part 3)

  1. josereycaz dijo:

    Jeje, ese medio litro de líquido alcohólico dorado dió mucho juego jeje, aún me estoy riendo del puntazo.

  2. Antonio González dijo:

    Piojillo interesante sí señor. Jajaja.

  3. peralias51 dijo:

    Te imagino en tales circunstancias, qué divertido!!!

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