Tiramisú

Receta

Algunos amigos y algunas amigas me han pedido alguna que otra vez la receta de mi tiramisú. Ni yo mismo sé que receta sigo. Suelo usar mi Thermomix para conseguir que la mezcla de queso mascarpone, yemas y azúcar se “emulsione” un poco hacinéndose ligera y delicada. Los biscochos que uso como base son los bizcochos de soletilla y el licor que suelo poner al café para mojarlos es amareto.
Bueno al lío. ¿Qué ingredientes necesitas?

  • 24 bizcochos de soletilla
  • 100 gramos de azúcar
  • 5 yemas de huevo
  • 500 gramos de queso Mascarpone
  • 200 mililitros de café fuerte
  • 50 mililitros de amaretto
  • cacao en polvo

Yo suelo antes que nada pasar por la Thermomix el azúcar para convertirla en azúcar glas y luego mezclo con ella las 5 yemas. Si lo haces a mano debes ir batiendo para que la mezcla vaya cogiendo aire. Del mismo modo se añade el queso mascarpone ( en el Mercadona hay siempre, o casi siempre). Luego las claras se baten a punto de nieve firme. Esto en la Thermomix se hace muy fácilmente obteniendo en 3 minutos un resultado perfecto. Eso sí hay que tener el vaso muy limpio y mejor frío y vertiendo una pizca de sal y unas gotas de zumo de limón. La mezcla del queso, la azúcar y las yemas hay que mezclarlas con las claras montadas procurando que el resultado final quede muy aéreo y suave.

En un recipiente hondo se colocan 12 bizcochos cubriendo el fondo y se mojan bien con la mezcla de café y licor. Cubrimos con la mitad de la crema y montamos otra capa de bizcochos que volvemos a mojar con el café “amaretteado”. Acabamos cubriendo con el resto de la crema y lo ponemos en el frigorífico.

Para que esté firme y pierda algo del sabor a licor es recomendable que el tiramisú repose un par de días en el frigo aunque si no aguantas las ganas de tormarlo, con 3 horas puede servir.

A la hora de tomarlo le debes espolvorear el cacao en polvo. Yo tengo, perdido por cierto en algún armario, un recipiente para el cacao que tiene una rejilla en la tapa que permite espolvorearlo perfectamente. Si no lo tienes, un colador permite hacer la misma operación con un poco de glamour pero con la misma eficacia.

Buen provecho.

Pd: La imagen está tomada de “Il quaderno dei nostri Dolci” de Kellermann Editore, un librito que me hizo gracia y compré en una librería próxima a Piazza Navona este otoño.

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Acerca de Antonio González

Profesor de Física y Química. Actualmente trabajo en el IEDA como profesor de adultos online.
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